acompaÑamiento terapeutico

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EXPERIENCIAS EN EL HOSPITAL BORDA***
AcompaÑamiento TerapÉutico con Talleres de Arte

Por Susana Torralba* y María Cristina Vázquez**

 

Como favorecer el proceso terapéutico.

Al idearse el Taller de Escritura “Abrapalabra” buscábamos apelar a aquellos núcleos sanos que se mantuvieran indemnes en los pacientes, pese a todo el deterioro potenciado de la patología y los largos años de internación.

Creíamos, además, que también era posible articular una conexión entre lo patológico y el arte, por lo que creamos este espacio de creatividad. Consideramos que el arte debe estar presente en todo momento y lugar de vida, compartiendo la cotidianeidad y creatividad de cada ser humano, sea cual fuere su condición. Al decir de Winnicott,: “Hay una actividad vital, creadora, activa, y una actitud de acatamiento pasiva”. Así, pues, lo que buscábamos en los talleres era resaltar esa zona libres de presiones de un sistema que nos exige acatamiento y productividad.

Muchas veces se ha observado cierta morbosidad por parte de la sociedad en lo que respecta al arte producido por la locura.
En efecto, se piensa y se espera que un esquizofrénico plasme en una pintura o en un relato un tortuoso mundo interior: figuras fragmentadas, hermafroditas, calaveras, gritos, color rojo sangre, símbolos que forman parte del imaginario popular como procedente del arte en manos de un loco.

Por el contrario, en el Taller de Escritura “Abrapalabra” no se busca exhumar lo escatológico de la locura, sino que obliga a la búsqueda de otra esencia de la vida: lo intrínsecamente bello, lo cómico, lo infantil, lo nostálgico, lo lúdico; revivir imágenes de mundos perdidos pero no olvidados del todo.

No se intenta destilar en estos trabajos la amarga esencia de lo destruido, sino posibilitarles la realización de algo bello que les permita identificarse positivamente con su obra, apuntalando, al menos un esbozo de autoestima.
Esto permite, según las condiciones básicas de los distintos pacientes, integrarse en diferentes etapas de la tarea, uniendo así los esfuerzos individuales en una labor conjunta que busca un objetivo común - lo cual complementa el quehacer individual-, apreciando el esfuerzo del otro, rompiendo con el aislamiento autístico que ha llevado a que muchos de ellos hayan convivido por años en una misma sala sin dirigirse la palabra.
Es interesante ver el ambiente distendido que se logra en los talleres y la posibilidad de diálogo que surge del trabajo, convirtiéndose así en el pretexto de una actividad terapéutica grupal.

Día a día fuimos descubriendo la gran necesidad que tenían del otro: de ese otro que puede estar un tiempo con ellos, compartiendo cosas, escuchándolos, alentándolos en nuevas actividades o el simple hecho de hacerles pasar un momento diferente.

Algo para destacar fue la incorporación espontánea de pacientes cuyo profundo deterioro no hacía presuponer un interés por la participación en la tarea. Esto obligó a rever algunas cuestiones ligadas a la cronicidad, como reforzar la motivación y estimular lo principal de ellos, que es el “no puedo”.

Al respecto, es notable de qué manera algunos, a pesar de largos años de enfermedad y tratamientos psicofarmacológicos, mantienen una destreza manual que les permite realizar tareas delicadas.
Algunos pacientes dados de alta continúan asistiendo, lo cual ayuda a consolidar el vínculo terapéutico para la continuación de su tratamiento y los habitúa a concurrir a los controles psiquiátricos ambulatorios.
Luego de dos años de trabajo fuimos formando parte de un proceso terapéutico, creciendo y trabajando juntos. Poco a poco fue plasmándose el proyecto y logramos publicar una pequeña revista realizada con el esfuerzo y la esperanza de todos. (Vale destacar que algunos pacientes se interesaron en el marketing y lograron vender algunos ejemplares).
Tratando de trabajar en un ambiente agradable y sin presiones, esta tarea busca no sólo salvar la sentencia de cronicidad de los pacientes sino también respaldar la de los profesionales, que diariamente en los servicios se enfrentan en una despareja lucha con una enfermedad impredecible, implacable y degradante.

Sólo se busca, con el trabajo y la solidaridad, hallar algún punto de vulnerabilidad en la locura por donde se filtre la luz de una esperanza que nos impulse a seguir trabajando juntos para el bien de todos.

 


*Coordinadora del Taller “Abralapalabra” y Docente, Miembro de REDBA Red Asistencial de Buenos Aires (Asistencia y Docencia en Salud Mental)
**Coordinadora del Taller “Abrapalabra”
*** Texto publicado en la web de REDBA: www.redba.com.ar