En el año 1890, Jean Martín Charcot convoca a Pierre Janet para que dirija su laboratorio de psicología en la clínica de la Salpetrière. Tres años antes, Sigmund Freud trabajaba en la misma clínica psiquiátrica, también con Charcot. Es interesante destacar que Janet, cuando asume este cargo, es un filósofo que acaba de completar su doctorado con una tesis titulada El automatismo psicológico (1889). Es el período en que Freud se está ocupando de la histeria, que va a culminar en 1893 con sus primeras publicaciones con Josef Breuer. En esta época, Freud se estaba ocupando de la histeria no sólo femenina sino que además de la masculina. En los Estudios sobre la Histeria que redactó con Breuer, ya se puede leer, en la “Parte Teórica”, que “En las anamnesis de histéricos varones, es común hallar esta forma de la enfermedad bajo el nombre de encefalitis y en las histerias femeninas, la neuralgia ovárica ha dado ocasión al diagnóstico de peritonitis” (Freud, O.C. II, p.246).
Janet se recibirá de médico recién en julio de 1893, veinte días antes de la muerte de Charcot. La gran contribución de Janet será, en el origen de la escuela psiquiátrica francesa del siglo XX, asegurar una concepción psicogenetista de las neurosis. Charcot era un neurólogo, pero nunca incursionó en la psicología, y murió antes de conocer el psicoanálisis. Sus conocimientos se limitaban a los autores ingleses que en el siglo XIX, como John Stuart-Mill (1806-1873), desarrollaron el asociacionismo de David Hume (1711-1776) y de Thomas Reid (1710-1796): esta doctrina derivaba todas las operaciones de la vida mental de la asociación automática de las ideas y representaciones (una teoría que después ejercerá su propio influjo sobre el dispositivo analítico freudiano, siendo que la regla fundamental del psicoanálisis es la asociación libre). Es por ello que convocó a Janet para este cargo en la Salpetrière.
Conviene recordar que el estatuto de la Psicología en Francia en el siglo XIX es el de encontrarse vinculada y subordinada académicamente a la Filosofía. En la Universidad de París no había entonces Facultad de Psicología: Esta situación durará hasta 1947.
Janet se ocupará del tema que había inquietado a Charcot, que por ello había pedido colaboración a la filosofía por fuera de la neurología, que es el de la histeria.
Por un lado, considera que la psicogenia de la histeria sería dependiente de la idea de que esta enfermedad es una enfermedad sin lesión conocida. Resulta interesante subrayar la prudencia de Janet, quien dice sin lesión conocida, y de esta manera no cierra por completo la puerta de la Psicología a una reducción fisiológica u organogenética.
Pero por otro lado, se inquieta por el empleo del término inconsciente, ya que entre la tradición médica desde la antigüedad, inconsciente quiere decir “corporal”. Es por ese motivo que va a preferir el término subconsciente, que significa literalmente lo que está debajo de la consciencia
aunque sea de la misma naturaleza que ella. De esta manera se separa de la tradición médica de la antigüedad para la cual inconsciente es la palabra que recubre todos los procesos corporales en los cuales la consciencia no interviene, como por ejemplo la circulación de la sangre.
En su texto de 1893-4 sobre el estado mental de las histéricas (L’état mental des hystériques, 1893-1894, Laffite reprints, 1983) él llama reducción del campo de la consciencia lo que Freud llama represión. Insistirá en que esta reducción es una operación de disociación mental que el sujeto efectuaría dinámicamente sobre sí mismo.
Como las perturbaciones histéricas se presentan acompañadas por un cortejo de fenómenos somáticos, poco a poco los neurólogos comenzaron a buscar lesiones allí donde Charcot pensaba que no existían. Janet, como Freud, está en contra de esta tendencia. Janet es un psicogenetista y su proyecto consistirá en abandonar el estudio de la histeria y postular un síndrome fundamental que él designará con el nombre de “psicastenia”. Se trata de un conjunto de perturbaciones conocidas y repertoriadas, que reúne a las obsesiones, las manías, las locuras de duda, las fobias, ciertos delirios, lo que Janet llama los “escrúpulos”. Freud usará el término “Neurosis obsesiva”, que habitualmente sigue en uso. Mientras que Freud procede con la interpretación del contenido, Janet en Les obsessions et la psycasthénie (1903, escrito en colaboración con F.Raymond), describe una forma psíquica de la cual según su teoría pueden deducirse a la vez el contenido y la interpretación.
La hipótesis fundamental de Janet es la existencia de una “Tensión Psicológica” cuyo grado se manifiesta de acuerdo con la posición que ocupa en la jerarquía de las actividades psíquicas. Según Janet, por encima de todo se halla la función de lo real y la acción voluntaria, por debajo la actividad desinteresada, más abajo la funciones de lo imaginario, por último las reacciones emocionales viscerales y los movimientos musculares inútiles. Algunos objetos no llegan a efectuar la síntesis que conduce al sentido de lo real y a la acción voluntaria, los que entonces se dispersan en imágenes, abstracciones, ensoñaciones y dudas. Esta distribución es diferente de cualquier economía psíquica en términos freudianos, y al menos en apariencia el inconsciente no interviene. Pero Freud y Janet demuestran ser herederos de Charcot en su renuencia a aceptar cualquier riesgo de reducción fisiológica.
Si bien es cierto que Janet y Freud van por caminos diferentes, ambos coinciden en su rechazo al organogenetismo como principio de explicación de las histerias y las neurosis obsesivas. Janet postula su teoría sobre la base de una tópica de cuatro pisos donde se establece una distribución de la economía consciente. Freud, en cambio construirá el psicoanálisis sobre los pilares del inconsciente y la sexualidad.
*Psicoanalista. etendlar@fibertel.com.ar