Dos preguntas para abrir el tema. ¿A qué llamamos afecto?, ¿A qué llamamos engaño?
Un analizante dice: “Entonces me sentí desesperada, las palabras se amontonaron y me salió un grito y un llanto terrible, me dolía mucho el pecho.”
El cuerpo del parlêtre afectado. A veces hay llantos, respiración acelerada, etc.. Lo real ha irrumpido sobre lo simbólico, las palabras pierden el espacio entre, se amontonan y solo queda el continuo de la voz.
Lacan nos dijo: “La angustia no es sin objeto”. Considerado logicamente corresponde a una línea de la tabla de verdad del condicional:
p ⊃ q
v v v
v f f
f v v
f v f
Puede expresarse: Es falso que pueda darse angustia sin objeto. Indicación muy precisa que permite marcar ese punto en la dirección de una cura. Si la campanilla de la angustia ha sonado, apareció el afecto que no engaña. El cuerpo del parlêtre está afectado. A veces hay llantos, respiración acelerada, etc. El tejido simbólico imaginario no puede armar su malla de semblantes para dar significaciones, aunque fueran muy dolorosas, para cubrir lo real que siempre estaba ahí pero enmascarado por semblantes. Lo real ha irrumpido y el tejido imaginario-simbólico no puede armar su malla de semblantes para dar significaciones, aunque fueran muy dolorosas, para cubrir lo real del ser, que siempre estuvo ahí pero enmascarado por sentidos.
El significante ha sufrido una interrupción. Una señal que no conoce, no sabe como llamarla. La campanilla de la angustia avisa: el sistema no responde. En términos actuales podría considerarse como un virus en el sistema informático globalizado. Las bolsas financieras hacen sonar las alarmas. Los sistemas de seguridad de todos los países en alerta rojo. Recordemos el pánico de fin de milenio. De pronto, el hombre no puede usar su sistema significante, aún el más sofisticadamente tecnificado. Valga el ejemplo para aproximarnos al punto de la angustia.
Entonces, si el analizante no puede servirse de su sistema y sigue angustiado, el analista tendrá que hacer algo con eso. Pienso en un saber hacer del analista cuando se encuentra en la sesión con el cuerpo afectado del parlêtre.
Si lo pensamos como punto de acumulación, al que han convergido las redes de significantes que venían articulándose, habrá uno que quedó solo. En lugar de otro significante con un espacio entre, se compactó el punto, hay falta de falta.
En la clase 15-03-77, Lacan diferencia “Lo realmente simbólico, esto es lo simbólico incluido en lo real lo cual tiene perfectamente un nombre, eso se llama la mentira. Lo simbolicamente real, o sea lo que de lo real se connota en el interior de lo simbólico, es la angustia. El síntoma es real”
La angustia no es una mentira, no intenta engañar.
Podría considerarse este punto en relación al corte en una sesión, antes que la deriva significante, a partir del axioma fantasmatico recubra ese espacio.
Dependerá entonces del momento de la cura, la posibilidad de distintas maniobras del analista.
Lo real es imposible solamente de escribirse. La angustia es la señal de esa imposibilidad.
Algo apareció en la sesión imprevistamente, disjunto al sistema usado por el sujeto. Y digo imprevistamente con toda intención, no todo acontecimiento imprevisto es angustioso. La caída de identificaciones en un momento de la cura, provoca acontecimientos imprevistos. La caida de ideales tambien, generalmente para alivio del parlêtre, dejar de ser un trabajador forzado, es un acontecimiento imprevisto. Pero la compacidad repentina, no poder pasar de un significante de índice 1 al índice 2, deja sin representación al sujeto, en una consistencia desconocida e imposible de escribir. Eso si es un acontecimiento imprevisto angustioso.
Habrá un tiempo de la cura, en que el analista provocará el relanzamiento de la cadena para aliviar la angustia. Pero sabiendo que por ese punto se volverá a pasar varias veces. Tal vez sea el punto anunciado del final cuando la imposibilidad de escribir lo real no resuene en la angostura de la intersección imaginario-real, en esa doliente estrechez.
Cuando saber hacer algo nuevo con su goce sea un acontecimiento imprevisto.
Bibliografía
(1) Jacques Lacan, Seminario N° 10
(2) Jacques Lacan, Seminario N° 24
* Psicoanalista, miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL), participante de los Talleres Clínicos de Buenos Aires (TCBA) ladycottet@yahoo.com.ar