La palabra “perversión” siempre ha tenido en psicoanálisis una carga díscola de interpretaciones. Ese carácter díscolo se multiplica al exterior del campo psicoanalítico, en el llamado lenguaje corriente. Por eso mismo, porque se trata de un término inevitable, con peso propio y usos que a veces pueden parecer insólitos para los legos, resulta importante analizarla y evitar malentendidos, malentendidos incluso psicoanalíticos, de algo que ha sido desde sus orígenes fuente de innumerables dificultades.
1. Introducción
El presente trabajo parte del análisis de una situación particular que nos interroga acerca de las actuales manifestaciones de los jóvenes, siendo la escuela uno de los escenarios elegidos para la expresión de los fenómenos de la violencia. Nos proponemos pensar alternativas institucionales construidas colectivamente en el ámbito de educación que habiliten espacios de circulación de la palabra para lograr el despliegue de lo subjetivo y el lazo entre pares.
Los jóvenes recurren al escenario escolar para darse a ver, hay una búsqueda por ser mirados ante un público. La existencia del ser está determinada por mostrar imágenes en la web y en los medios.
¿Qué dispositivos son imprescindibles proponer desde el ámbito educativo ante fenómenos de violencia escolar?
A continuación la viñeta de tres entrevistas a un joven que nos permitirá reflexionar sobre un tema actual.
2. Las entrevistas
Se trata de N, un joven de 15 años. Durante 2008, asistía a 9ª de la escuela secundaria. Vivía con sus tíos maternos y primos a raíz de una intervención Judicial. La madre no podía hacerse cargo de sus hijos por la problemática de adicciones y robo. Estuvo internado unos años en un Hogar de Menores. En su historia no cuenta con un padre, él y sus hermanos llevan el apellido materno. El joven logró ser líder en su grupo de pares y transitó de buen modo gran parte de la secundaria básica.
Durante ese año, la madre solicitó al Juzgado la restitución de sus hijos y recuperó la tenencia. Sin embargo, N, se opuso a volver con ella. Cuando visitaba a sus hermanos menores, se enojaba porque su madre le decía a uno de ellos, “el guachín”, nombre que le parecía degradante para un hijo. Fantaseaba con “matarla” por éste motivo.
El joven planteaba la disyunción de elegir, “entre la vida de antes y la vida de ahora”, entre la droga y los robos por un lado y los estudios, por el otro. Le resultaba difícil sostener esa elección. En ese punto interrumpe las entrevistas.
Tres semanas después, unos días antes de cumplir los 16 años, escenifica “su elección”, matando con el arma del tío a otro joven líder del bando contrario en la plaza frente a su escuela al mediodía. La policía local intervino inmediatamente. Fueron numerosos los canales de televisión ese día frente a la escuela .
Con posterioridad, N fue derivado al Consejo del Menor Provincial, quedando internado por un par de meses. En la actualidad se encuentra viviendo bajo la tutela de otra tía en otro distrito.
La historia del joven se inserta en una trama familiar signada por la identificación a los síntomas maternos, robar y drogarse. Los intentos de organización fueron propuestos por el discurso jurídico y sus instituciones.
El joven, su madre y su tía materna comparten el mismo apelativo, lo que nos hace pensar en los efectos de la ausencia de alguien que encarne la función paterna que regule la impulsividad y la diferenciación de lugares.
En esta línea inferimos que “guachín”, no deja de ser el lugar donde el joven se ubica. El de ser rechazado como también de aquél que rechaza. Nos interrogamos, ¿a quién mató cuando le disparó a otro joven unos años apenas mayor que él, con una vida más o menos similar, sino a un aspecto de él mismo?
La situación de éste joven no es la única, su rasgo distintivo es que fue mediatizado. No se trata de un problema restringido a un sector social, pensarlo así, es efecto de un discurso ideológico, político y económico, que produce fenómenos de violencia en tanto se opone a la subjetividad y empuja al consumo. Esta es una época de la globalización del discurso capitalista . La oferta de objetos de consumo que hay en el mercado empuja a la búsqueda de la satisfacción inmediata, quedando segregado el que no se inserta en ésta lógica. Podemos “leer” los fenómenos de violencia entre adolescentes desde los procesos de segregación actuales.
3.La función de la institución escolar.
La escuela suele ser el escenario elegido para poner en acto lo que no se habla. Así, la violencia irrumpe y rompe con la cotidianeidad, con lo previsible, cuestiona y angustia.
Ante esta situación pensamos que para ser habitable, la escuela debe brindar espacios donde construir otros lazos sociales. Es necesario sostener la dimensión de terceridad para incidir en los choques imaginarios, por ejemplo, a través de un proyecto de trabajo compartido , consensuado con los jóvenes, que les permita articular el adentro y el afuera de la escuela.
Claro que para ello es necesario repensar las prácticas y demandas actuales. Y si vamos a trabajar con jóvenes, es necesario reflexionar cuales son los ideales y éticas que los sostienen . ¿Pero permitimos que nos cuenten libremente sin censurar, o lo que es lo mismo, tratar de aconsejar? Apenas algo de eso se intenta, los jóvenes se llaman al silencio. Lo cual no significa que no hablen. Justamente los referentes pasan a ser solamente otros jóvenes.
Nos encontramos en una época donde la función de transmisión de la familia se encuentra desautorizada siendo sustituida la paternalidad por la parentalidad , modalidad de relación que implica ausencia de las diferencias, siendo un nuevo efecto organizativo que sustituye la autoridad paternal.
Proponemos pensar en la instauración de dispositivos abiertos a la palabra que operen sobre la cultura de la queja y la naturalización de la crueldad hacia un protagonismo responsable. Dispositivos que se constituyan como parte de una práctica habitual, sistemática, accesible y compartida. Dispositivos y no solamente intervenciones aisladas en respuesta a las situaciones de urgencia, las cuales son fundamentales pero no suficientes para abordar problemáticas complejas que para su modificación requieren tiempo.
Es posible que algo de esto se realice en cada aula. El espacio del aula como un dispositivo de conversación, pero son pocas las experiencias que se han socializado. Es fundamental que se puedan comenzar a formalizar, para que dejen de ser producciones ocasionales, erráticas, y puedan ser instituyentes de nuevos sentidos.
No hay “recetas” ni diseños pre armados, cada institución puede encontrar su modo particular de propiciar y organizar desde el inicio del año un tiempo para construir “dispositivos abiertos a la palabra”, es decir, al intercambio de experiencias, al diálogo, al reconocimiento del otro como persona, como alumno y como sujeto de derechos y responsabilidades.
La escuela fue pensada en términos de la lógica del “para todos igual” y ahora es indispensable que la escuela pueda hacer un movimiento en donde a la lógica del “para todos”, se articule a la lógica del “uno por uno” , como forma de oponernos a prácticas de exclusión, desde una postura que incluya las diferencias.
La escuela puede ser un lugar donde se pueda intentar pasar de los predicados universalizantes y uniformes que estigmatizan a los alumnos a la ubicación del propio padecimiento como también es un lugar para el surgimiento de las propias iniciativas. La propuesta es sostener la responsabilidad que tenemos como adultos en la puesta de límites y a aceptar que las nuevas generaciones nos superen .
Es importante subrayar que lo propio de la juventud, es la búsqueda constante de la identidad, un tiempo para ensayar respuestas, siendo primordialmente “un momento delicado que necesita de una posición del adulto, que no exagere, ni dramatice la cuestiones, pero que sepa detectar si es necesaria una ayuda, un límite, o un voto de confianza que deje hacer al adolescente”
NOTAS
1 . El presente texto es producto de un trabajo colectivo realizado por integrantes de Equipos de Orientación Escolar y del Equipo Distrital de la Infancia y Adolescencia de Florencio Varela. Agradecemos el espacio favorecido por las Inspectoras, Silvia Martínez y Viviana Salas, para compartirlo con los compañeros de la Dirección de Psicología Comunitaria y Pedagogía Social del Distrito en el Centro Cultural Sarmiento en una actividad realizada el viernes 6 de noviembre de 2009.
2 . El caso del joven mencionado se encuentra bajo distintos archivos periodísticos que fueron publicados en el portal de internet de la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Bs As, en el área, ABC Medios, con fechas de septiembre de 2008.La dirección del portal es www.abc.gov.ar También a un año del acontecimiento se publicaron varias notas en el diario local del Distrito, “Varela al día”.
3 . Karothy Rolando. Entrevista en la revista El Sigma.
4 . Stiglitz, Gustavo, Daumas Alejandro. Artículo: “Políticas para la infancia. Salud Mental, Justicia, Educación”. Página 30. Del libro Psicoanálisis con niños y adolescentes 2. Publicación del Departamento Pequeño Hans. Editorial Grama. 2009.
6 . Goldenberg, Mario: “Paranoid Park, el secreto”. Artículo publicado en la revista de internet, “Consecuencias”, posible de ubicar en www.revconsecuencias.com.ar7
7 . Lijtinstens, Claudia. “La familia, una invención”. Revista de Psicoanálisis, Mediodicho, Nº 32, Agosto 2007. Página 40. La autora, dice que parentalidad, es un neologismo de actualidad, que sustituye al concepto de paternalidad.
8 . Zerbino Mario.”Intervenciones en situaciones de alta complejidad”. Página 12. Artículo publicado en el Portal, Por la inclusión. www.porlainclusion.educ.ar
9 . Zerbino, Mario. Artículo: “ ¿Tolerancia cero?. “La escuela y las nuevas formas de violencia”. Entrevista realizada para la revista de Suteba, La educación en nuestras manos”, Nº 74. Noviembre 2005.
10 . Tizio, Hebe. Conferencia Magistral. “Síntomas actuales en la educación de niños y adolescentes”. Clase del 30 de marzo de 2007. Minas Gerais. Brasil
11 . Tizio, Hebe. “El enigma de la adolescencia” artículo del libro: “Púberes y adolescentes”. Editorial Grama, 2008. Compiladora Marina Recalde.